ahora es fuego. pasaron mil noches y mil dias, cerraron puños, tomaron agua y vino
cartones, botellas de plastico. se conocieron dentro de la marejada y volvieron, destilados, inoportunamente a bailar cuando las luces se habian prendido y la musica acabado.
fueron los 15 años, el retumbre de las vias en la nuca, la educacion polimodal y las modas, el antes del antes del despues. post rock.
volver a casa, siempre fue vacio. llenarse los puños de arena y verla desgranarse, hasta el vacio. llenar lineas.
se volvieron agua. incorporaron amistades por comodiad, error. se volvieron piedra y cerraron la puerta a todo lo ajeno, a todo lo que no aparecia en los libros que descansaban en la biblioteca o a todo aquello que no aparecia en las letras de los cassettes que compraban en la galeria.
el pasillo gris, el olor a compra venta, al final, el cartel de neon y las rejas del lado de adentro.
acido.
compraron todo lo que pudieron, era una bolsa de plastico, bordeaux y adentro un disco de gg allin, una revista con una nota de maiden y un casette grabado de un recital en chile.
capucha, invierno, llovizna y solo, el rechinar de las zapatillas humedas, el gusto a jabon en la boca chorreando del flequillo
escribir todo esto sin pensar, escuchando un disco de cuando tenias 17, las calles no son lo mismo, vos no sos lo mismo. y el bambu significa muchas cosas.
hay que dejar de exclamar por lo menos por dos años